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Juan Pablo II

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Juan Pablo II - Pontificado


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1920 - 2005
+ Juan Pablo II
Volvió a la Casa del Padre
el 02-IV- 2005 a las
21:37 hora de Roma



BIOGRAFÍA
¿Quién fue Juan Pablo II?

Karol Wojtyla nació el 18 de Mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia.


Su familia

Su familia estaba conformada por su padre un militar del ejército austro-húngaro, su madre, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.

Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la Iglesia de Santa María de Wadowice.

A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer.

Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre De joven, mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas.


Sus estudios

Durante sus años de colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca, pero un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa en el corazón: el sacerdocio.

Al desatarse la segunda guerra mundial los alemanes cerraron todas las Universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca.

Frente a esta situación Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una Universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera.

Según ha relatado el Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.


Sus primeros pasos en el sacerdocio

En 1942 ingresó al Departamento teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.

El 1 de Noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera Misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel.

Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía.

Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".


Su nombramiento como Obispo

El 23 de Setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del Episcopado Polaco.

Participó en el Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución conciliar Gaudium et Spes.

Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre. El 13 de Enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que Mons. Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis.

Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.

En Mayo de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974 el nuevo Cardenal ordenó a 43 nuevos sacerdotes, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.


Su consagración como Papa

En 1978 muere el Papa Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Cardenal Albino Luciani de 65 años quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento.

El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de Octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.


Principales acontecimientos del 
pontificado de Juan Pablo I
I

16 octubre de 1978 - El cardenal Carol Wojtyla, obispo de Cracovia, es elegido como el primer Papa no italiano en 455 años. Comienza oficialmente su pontificado seis días después.

2-10 junio de 1979 - Regresa triunfante a su patria. La confianza que inyecta a los polacos con su visita se convierte en un factor primordial en el crecimiento del movimiento de raíz sindical Solidaridad.

13 mayo de 1981 - El turco Mehmet Alí Agca hiere de gravedad de un disparo al Papa en la Plaza de San Pedro. Una operación de emergencia le salva la vida.

12 mayo de 1982 - En la víspera del primer aniversario del atentado de Agca, un sacerdote tradicionalista español intenta apuñalar al Papa en la capilla dedicada a la Virgen de Fátima, en Portugal. El Papa resulta ileso.

27 marzo de 1986 - Tras un juicio de 10 meses, un tribunal de Roma absuelve a tres búlgaros y tres turcos de acusaciones de haber conspirado con Mehmet Ali Agca para matar al Papa en 1981. La denominada ´conexión búlgara´ no pudo ser probada.

13 abril de 1986 - El Papa realiza la primera visita de un Pontífice católico a una sinagoga. En ese lugar reza con el rabino principal de Roma en lo que se convierte en el mayor avance en las relaciones entre católicos y judíos.

27 octubre de 1986 - El Papa organiza en Asís, Italia, una reunión sin precedentes de dirigentes religiosos del mundo para que recen en favor de la paz, mientras muchos grupos guerrilleros y gobiernos en conflicto en el mundo escuchan su llamamiento para una tregua de un día que coincidió con la reunión de oración en la ciudad natal de San Francisco.

Julio de 1987 - El Pontífice rompe una tradición de siglos al tomarse unas vacaciones privadas de una semana en las montañas del norte de Italia.

30 junio de 1988 - El arzobispo rebelde francés suspendido Marcel Lefebvre ordena a cuatro obispos sin contar con el permiso del Vaticano, lo que lleva a la Iglesia Católica a enfrentarse a un nuevo cisma en 118 años. El desafío de Lefebvre a Juan Pablo II fue visto como el revés más duro a su pontificado y provocó una profunda angustia al Papa.

1 diciembre de 1989 - Encuentro histórico entre el Papa y el presidente soviético Mijaíl Gorbachov, que invita al Papa a visitar la Unión Soviética. Después del encuentro, el Papa comienza los pasos para el restablecimiento de la jerarquía religiosa en el bloque oriental. Las reformas de Gorbachov llevan a cambios drásticos como la libertad religiosa.

7 junio de 1991 - El Papa regresa triunfante a su país por primera vez desde la caída del comunismo.

15 julio de 1992 - Después de 359 años, el Papa rehabilita oficialmente a Galileo, quien fue censurado por la Iglesia por afirmar que la Tierra se movía alrededor del Sol.

11 noviembre de 1992 - La decisión de la Iglesia Anglicana de ordenar a mujeres sacerdotes lleva a las relaciones con el Vaticano a su nivel más bajo.

7 diciembre de 1992 - El Papa emite el nuevo catecismo universal de la Iglesia Católica Romana, el primero en casi cinco siglos.

4-10 septiembre de 1993 - El Papa visita Estonia, Letonia y Lituania, su primer gira por naciones de la ex Unión Soviética.

28 diciembre de 1993 - El Vaticano e Israel forjan relaciones diplomáticas completas en la decisión más importante de la historia que trataba de terminar con casi 2000 años de desconfianza y hostilidad entre cristianos y judíos. El Papa acepta posteriormente la invitación para visitar Israel.

28 abril de 1994 - El Papa se resbala en el baño de su apartamento en el Vaticano y se fractura el fémur derecho, por lo que es sometido a una operación para reemplazárselo y permanece hospitalizado durante un mes. Comienza a usar un bastón y se ve obligado a renunciar al esquí.

17 octubre de 1994 - El Papa se convierte en un escritor de gran éxito al publicarse su libro ´Cruzando el umbral de la esperanza´.

21 junio de 1995 - Al ser inaugurada la primera mezquita en Roma, el Papa exige un tratamiento igualitario para los cristianos que viven en países de mayoría musulmana.

14 agosto de 1996 - El Papa, aquejado por fuertes dolores abdominales, es sometido a una tomografía computarizada, mientras el Vaticano dice que el estudio ´no muestra nada de importancia´.

5-7 septiembre de 1996 - Durante una visita a Hungría, el portavoz del Vaticano sugiere que el Papa podría estar afectado por un problema neurológico parecido al mal de Parkinson.

6 octubre de 1996 - El Papa es ingresado en el hospital donde le extirpan en apéndice.

13 abril de 1997 - El Papa cumple su muy esperada visita a Sarajevo, donde insta a los antiguos enemigos religiosos a perdonarse.

9 septiembre de 1997 - La debilidad del Papa le impide asistir al funeral de la Madre Teresa de Calcuta.

21 enero de 1998 - El Papa comienza una histórica visita a Cuba.

16 marzo de 1998 - En un documento sin precedentes, el Vaticano pide perdón en nombre de los católicos que no pudieron ayudar a los judíos durante la persecución nazi. Los judíos se muestran molestos porque el documento defiende al Papa Pío XII, que gobernaba a la Iglesia Católica durante la II Guerra Mundial.

13 de marzo de 2000 - En uno de los actos más significativos de su papado, el Pontífice pide perdón por los pecados pasados de la Iglesia, entre ellos el trato a los judíos, herejes, mujeres y minorías.

10-26 de marzo de 2000 - El Papa realiza un viaje a la Tierra Santa, visita sitios sagrados en Israel y los territorios palestinos.

8 de mayo de 2001 - El Papa termina una visita a Siria, hace historia al convertirse en el primer pontífice en entrar a una mezquita.

22 de noviembre de 2001 - El Papa pide perdón a las víctimas de abuso sexual de parte de sacerdotes y otros clérigos.

Abril de 2002 - Reúne de emergencia a los cardenales de la Iglesia Católica de Estados Unidos para enfrentarse al problema del escándalo de abuso sexual.

Agosto de 2002 - El Papa hace su última visita a Polonia. Visita Cracovia y habla sobre la muerte.

Octubre de 2002 - El Papa celebra el 24 aniversario de su pontificado y emite cambios en el rosario, el método más común de oración de los católicos, por primera vez en nueve siglos.

19 de octubre de 2003 - El Papa beatifica a la Madre Teresa de Calcuta ante una multitud de 300.000 personas, y la describe como un ´símbolo´ de la caridad.

16 de mayo de 2004 - El Papa crea seis nuevos santos, eleva a 483 el número de santos creados durante sus 25 años de papado.

18 de diciembre de 2004 - Juan Pablo II condena el matrimonio entre el mismo sexo como un ataque a la sociedad.

1 de febrero de 2005 - El Papa es trasladado a un hospital debido a una aguda infección respiratoria.


Un Papado sin Fronteras

 

Desde que en la tarde de su elección Juan Pablo II se asomó al balcón central de la Basílica Vaticana para impartir su primera bendición “Urbi et Orbi” o “a la ciudad y al mundo”, resultó obvio que este nuevo Papa no era igual a sus antecesores. Con un estilo humilde y sencillo, el tímido polaco se presentó como “un servidor del Señor”, y prometió “trabajar arduamente para acercar la Iglesia Católica a sus fieles”.

Hoy, luego de más de un cuarto de siglo de pontificado, nadie puede negar que Karol Wojtila no solamente ha cumplido con su promesa, sino que, en el proceso, le dio un fuerte giro a la historia del catolicismo.

Según el historiador español Juan José Arbiz, su elección significó, ante todo, “la conclusión del esfuerzo realizado por los últimos Papas para dar a la Iglesia la dimensión universal que le es propia y que los acontecimientos históricos de los últimos siglos habían podido de alguna manera ofuscar”.

De este modo, con Juan Pablo II, la Iglesia trata de librarse de prejuicios nacionalistas abriéndose a todos los pueblos. “Ciudadanos del mundo: ¡Abranle las puertas a Cristo!”, fueron las palabras de apertura de su primer discurso mundial, el 22 de octubre de 1978.

Caminos. Desde 1978, el año en el que inició su pontificado, parecía que el Papa no descansaba. De una gira en otra, Juan Pablo II se preocupaba de igual manera por sus fieles en los cinco continentes. No importaba que el país fuese grande o pequeño: el quería llegar hasta el último rincón. Bien fuese en países con largas tradiciones de catolicismo, como México, o en países totalmente disociados de esta fe, como China, en donde fue recibido como un hombre de paz.

Podía se en países considerados bastiones del catolicismo, como España, que lo acogió por última vez el año pasado. O bien en lugares que, para él, parecían inalcanzables, como la Cuba comunista de Fidel Castro. Algunos viajes del Papa han tenido un indudable reflejo político: en Polonia, su país natal, donde habló a los sindicalistas, llamándolos a exigir sus derechos, en un gesto que contribuyó a liberar al país del yugo soviético.

Además, los viajes a algunos países de Latinoamérica le ofrecieron ocasión al Papa para pedir a regímenes dictatoriales de derechas. Muchas veces sus viajes buscaron un mayor respeto a los derechos humanos, como ocurrió en Cuba; o evitar enfrentamientos bélicos, como su visita a EE.UU. antes de la guerra del Golfo. Según Arbiz “en todas estas iniciativas, el Papa ha demostrado que él no es un pacifista sino un pacificador”. 

El cardenal francés Roger Etchegaray le rindió homenaje en Roma por haber sido “el Papa Viajero”. Según el prelado “el espíritu misionero del Papa es tan fuerte, que se convirtió en un Papa sin fronteras”.

Juan Pablo II, un pionero

El Papa que nos deja no solamente fue un pionero, sino que además supo aprovechar toda la tecnología que le ofrecieron los tiempos para su apostolado. Juan Pablo II fue el primer Papa en visitar una sinagoga (en Roma, en abril de 1986), y una mezquita (la Gran Mezquita Omeya de Damasco, en mayo 2001).

Dió conferencias de prensa en aviones y en la Oficina de Prensa de la Santa Sede (24 enero 1994); residió en un hotel en lugar de en una nunciatura apostólica durante sus viajes (mayo 2002); le añadió cinco nuevos misterios al Rosario (octubre 2002); dijo misa en un hangar de aviones (Aeropuerto de Fiumicino, Roma, diciembre 1992) y convocó una Jornada de Perdón (Año Jubilar 2000).

Ha sido también el primer Papa que ha entrado en la celda de una prisión al encontrarse en diciembre de 1983 con Ali Agca, el turco que atentó contra su vida en 1981, y ha celebrado misa en la comunidad católica más al norte del mundo, a 350 kilómetros del Círculo Polar Artico (Noruega, 1989).

Las cifras del pontificado

129. Países acogieron a este Papa, muchos más de una vez. Para la mayoría de estas naciones, la visita de Juan Pablo II representó la primera vez en su historia que un Papa pisaba su tierra.

3. Con 26 años en su puesto, el pontificado de Juan Pablo II es el tercero de mayor duración en la historia. Solamente dos papas han estado a la cabeza de la Iglesia durante un período más largo: Pío IX (31 años, 7 meses, 21 días) y San Pedro, de cuyo pontificado no se conoce la duración, pero que se sospecha fue muy extenso.

3. Visitas a República Dominicana realizó Juan Pablo II: en enero de 1978, su primera visita; en agosto de 1984, la segunda ocasión, y en 1992, para el V Centenario de la Evangelización de América.

1,500.Audiencias papales semanales realizaba, en promedio, Juan Pablo II.

17. Millones de personas fueron recibidas por el Sumo Pontífice, sin contar las personalidades políticas, culturales y religiosas.

142. Es el número de visitas pastorales realizadas por el Papa dentro de Italia.

300. Mil kilómetros, al menos, recorrió Juan Pablo II durante su pontificado.

101. Visitas pastorales fuera de Italia realizó Juan Pablo II.


Misas en nuestra Parroquia

El día sábado despues de conocerse la noticia del fallecimiento del Papa
nuestra Parroquia fue visitada por gran cantidad de feligreses que
venian a rezar por el "Mensajero de la Paz".
Se pusieron Misas y rosarios fuera de horario.
A continuación se adjuntan imágenes de esas Celebraciones incluída
la Misa de Niños oficiada por el Padre Martín Calcarami
quien explicó a los pequeños momentos de la vida de Juan Pablo II

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La presencia de fieles
que se observa en estas Celebraciones
se mantuvo durante toda la semana
hasta los funerales de
Juan Pablo II

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   Homilía del cardenal Ratzinger 
en la Misa de exequias de Juan Pablo II

«Está ahora en la ventana de la casa del Padre,
nos ve y nos bendice»


 Homilía que pronunció el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, durante la Misa de exequias por Juan Pablo II que presidió el viernes 
8 de Abril de 2005 en la plaza de San Pedro del Vaticano.



«Sígueme», dice el Señor resucitado a Pedro, como última palabra a este discípulo elegido para apacentar a sus ovejas. «Sígueme», esta palabra lapidaria de Cristo puede considerarse como la clave para comprender el mensaje que deja la vida de nuestro difunto y amado Papa Juan Pablo II, cuyos restos depositamos hoy en la tierra como semilla de inmortalidad, con el corazón lleno de tristeza pero también de gozosa esperanza y de profunda gratitud. 

Con estos sentimientos y este espíritu, hermanos y hermanas en Cristo, nos encontramos en la plaza de San Pedro, en las calles adyacentes y en otros diferentes lugares de la ciudad de Roma, poblada en estos días por una inmensa multitud silenciosa y orante. Saludo a todos cordialmente. En nombre del Colegio de los cardenales saludo con deferencia a los jefes de Estado, de gobierno y a las delegaciones de los diferentes países. Saludo a las autoridades y a los representantes de las Iglesias y comunidades cristianas, al igual que a los de las diferentes religiones. Saludo a los arzobispos, a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles, llegados de todos los continentes; de forma especial a los jóvenes a los que Juan Pablo II definía como el futuro y la esperanza de la Iglesia. Mi saludo alcanza también a todos los que en cualquier lugar del mundo están unidos a nosotros a través de la radio y la televisión, en esta participación conjunta en el solemne rito de despedida del querido pontífice. 

«Sígueme». Cuando era joven estudiante, Karol Wojtyla era un apasionado de la literatura, del teatro, de la poesía. Mientras trabajaba en una fábrica química, rodeado y amenazado por el terror nazi, escuchó la voz del Señor: ¡Sígueme! En este contexto tan particular comenzó a leer libros de filosofía y de teología, entró después en el seminario clandestino creado por el cardenal Sapieha y después de la guerra pudo completar sus estudios en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica de Cracovia. Muchas veces en sus cartas a los sacerdotes y en sus libros autobiográficos nos habló de su sacerdocio, en el que fue ordenado el 1 de noviembre de 1946. En esos textos interpreta su sacerdocio a partir de tres frases del Señor. Ante todo ésta: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca» (Juan 15, 16). La segunda palabra es: «El buen pastor da su vida por las oveja!
s» (Juan 10, 11). Y por último: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor» (Juan 15, 9). 

En estas tres frases podemos ver el alma entera de nuestro Santo Padre. Realmente ha ido a todos los lugares sin descanso para llevar fruto, un fruto que permanece. «Levantaos, vamos», es el título de su penúltimo libro. «Levantaos, vamos». Con esas palabras nos ha despertado de una fe cansada, del sueño de los discípulos de ayer y hoy. «Levantaos, vamos», nos dice hoy también a nosotros. El Santo Padre fue además sacerdote hasta el final porque ofreció su vida a Dios por sus ovejas y por toda la familia humana, en una entrega cotidiana al servicio de la Iglesia y sobre todo en las duras pruebas de los últimos meses. Así se ha convertido en una sola cosa con Cristo, el buen pastor que ama sus ovejas. Y finalmente «permaneced en mi amor»: el Papa, que buscó el encuentro con todos, que tuvo una capacidad de perdón y de apertura de corazón para todos, nos dice hoy también con estas palabras del Señor: «Permaneciendo en el amor de Cristo, aprendemos, en la escuela de Cristo, el !
arte del verdadero amor». 

«Sígueme». En julio de 1958 comienza para el joven sacerdote Karol Wojtyla una nueva etapa en el camino con el Señor y tras el Señor. Karol fue, como era habitual, con un grupo de jóvenes apasionados de canoa a los lagos Masuri para pasar unos días de vacaciones juntos. Pero llevaba consigo una carta que le invitaba a presentarse ante el primado de Polonia, el cardenal Wyszynski, y podía adivinar el motivo del encuentro: su nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia. Dejar la docencia universitaria, dejar esta comunión estimulante con los jóvenes, dejar la gran liza intelectual para conocer e interpretar el misterio de la criatura humana, para hacer presente en el mundo de hoy la interpretación cristiana de nuestro ser, todo aquello debía parecerle como un perderse a sí mismo, perder aquello que constituía la identidad humana de ese joven sacerdote. Sígueme, Karol Wojtyla aceptó, escuchando en la llamada de la Iglesia la voz de Cristo. De este modo, se dio cuenta de que e!
s verdadera la palabra del Señor: «Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará» (Lucas 17, 33). Nuestro Papa, todos lo sabemos, nunca quiso salvar su propia vida, guardársela; se entregó sin reservas, hasta el último momento, por Cristo y por nosotros. De esa forma experimentó que todo lo que había puesto en manos del Señor se lo devolvía de una nueva manera: el amor a la palabra, a la poesía, a las letras fue una parte esencial de su misión pastoral y dio nueva frescura, actualidad nueva, atracción nueva al anuncio del Evangelio, precisamente cuando éste es signo de contradicción. 

«Sígueme». En octubre de 1978 el cardenal Wojtyla escucha de nuevo la voz del Señor. Se renueva el diálogo con Pedro narrado en el Evangelio de esta ceremonia: «Simón de Juan, ¿me quieres?... 
Apacienta mis ovejas». A la pregunta del Señor: Karol ¿me quieres?, el arzobispo de Cracovia respondió desde lo profundo de su corazón: « Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». El amor de Cristo fue la fuerza dominante en nuestro querido Santo Padre; quien lo ha visto rezar, quien lo ha oído predicar, lo sabe. Y así, gracias a su profundo arraigamiento en Cristo pudo llevar un peso, que supera las fuerzas puramente humanas: ser pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia universal. Éste no es el momento de hablar de los diferentes aspectos de un pontificado tan rico. Quisiera leer solamente dos pasajes de la liturgia de hoy, en los que aparecen elementos centrales de su anuncio. En la primera lectura dice San Pedro --y el Papa nos dice con San Pedro--: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato. Él ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena !
Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos» (Hechos 10, 34-36). Y en la segunda lectura, San Pablo --con San Pablo nuestro Papa difunto-- nos exhorta intensamente: «Por tanto, hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manteneos así firmes en el Señor» (Filipenses 4, 1). 

¡Sígueme! Junto al mandato de apacentar su rebaño, Cristo anunció a Pedro su martirio. Con esta palabra conclusiva, que resume el diálogo sobre el amor y sobre el mandato de pastor universal, el Señor recuerda otro diálogo, que tuvo lugar en la Última Cena. Esa vez, Jesús dijo: «Adonde yo voy, vosotros no podéis venir». Pedro dijo: «Señor, ¿a dónde vas?». Le respondió Jesús: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.» (Juan 13, 33.36). Jesús va de la Cena a la Cruz y a la Resurrección y entra en el misterio pascual; Pedro, sin embargo, todavía no le puede seguir. Ahora, tras la Resurrección, llegó este momento, este «más tarde». Apacentando el rebaño de Cristo, Pedro entra en el misterio pascual, se dirige hacia la Cruz y la Resurrección. El Señor lo dice con estas palabras, «cuando eras joven., e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras» (Juan 21, 18). En el primer período !
de su pontificado el Santo Padre, todavía joven y repleto de fuerzas, bajo la guía de Cristo fue hasta los confines del mundo. Pero después compartió cada vez más los sufrimientos de Cristo, comprendió cada vez mejor la verdad de las palabras: «Otro te ceñirá...». Y precisamente en esta comunión con el Señor que sufre anunció el Evangelio infatigablemente y con renovada intensidad el misterio del amor hasta el fin. 

Él nos ha interpretado el misterio pascual como misterio de la divina misericordia. Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal «es en definitiva la divina misericordia» («Memoria e identidad», página 70). Y reflexionando sobre el atentado dice: «Cristo, sufriendo por todos nosotros, ha conferido un nuevo sentido al sufrimiento; lo ha introducido en una nueva dimensión, en un nuevo orden: el del amor... Es el sufrimiento que quema y consume el mal con la llama del amor y obtiene también del pecado un multiforme florecimiento de bien» (página 199). Alentado por esta visión, el Papa ha sufrido y amado en comunión con Cristo, y por eso, el mensaje de su sufrimiento y de su silencio ha sido tan elocuente y fecundo. 

Divina Misericordia: El Santo Padre encontró el reflejo más puro de la misericordia de Dios en la Madre de Dios. El, que había perdido a su madre cuando era muy joven, amó todavía más a la Madre de Dios. Escuchó las palabras del Señor crucificado como si estuvieran dirigidas a él personalmente: «¡Aquí tienes a tu madre!». E hizo como el discípulo predilecto: la acogió en lo íntimo de su ser («eis ta idia»: Juan 19,27) -- Tous tuus. Y de la madre aprendió a conformarse con Cristo. 

Ninguno de nosotros podrá olvidar que en el último domingo de Pascua de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano e impartió la bendición «Urbi et Orbi» por última vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre. Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que te ha guiado cada día y te guiará ahora a la gloria eterna de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. Amén. 


Testamento del Papa Juan Pablo II

 

PRIMERA PARTE

Totus Tuus ego sum
En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén.

"Velad porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor" (cf.Mt 24, 42), estas palabras me recuerdan la última llamada, que vendrá en el momento que quiera el Señor. Quiero seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrenal me prepare a ese momento. No sé cuando llegará, pero como todo, también deposito ese momento en las manos de la Madre de mi Maestro: Totus Tuus. En sus manos maternas lo dejo todo y a todos aquellos con quienes me ha ligado mi vida y mi vocación. En esas manos dejo sobre todo a la Iglesia y también a mi nación y a toda la humanidad. A todos doy las gracias. A todos pido perdón. Pido también oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad y mi indignidad.

Durante los ejercicios espirituales he releído el testamento del Santo Padre Pablo VI. Su lectura me ha llevado a escribir el presente testamento.

No dejo tras de mí propiedad alguna de la que sea necesario disponer. En cuanto a las cosas de uso cotidiano que me servían, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que se quemen mis apuntes personales. Pido que se encargue de todo esto don Estanislao a quien doy las gracias por la colaboración y la ayuda tan prolongadas en estos años y tan grande. Todos los demás agradecimientos, en cambio, los dejo en el corazón ante Dios mismo, porque es difícil expresarlos.

Por lo que se refiere al funeral, repito las mismas disposiciones que dio el Santo Padre Pablo VI (nota al margen: la sepultura en la tierra, no en un sarcófago, 13.3.92)

"apud Dominum misericordia
et copiosa apud Eum redemptio"
Juan Pablo II Roma, 6. III. 1979

SEGUNDA PARTE

Después de la muerte pido Santas Misas y oraciones

5.III.90

TERCERA PARTE

Folio sin fecha:

Expreso mi mas profunda confianza en que, a pesar de toda mi debilidad, el Señor me conceda todas las gracias necesarias para hacer frente según Su voluntad a cualquier tarea, prueba o sufrimiento que quiera pedir a su siervo en el curso de la vida. También tengo confianza en que no permitirá jamás que, mediante cualquier actitud mía: palabras, obras u omisiones, traicione mis obligaciones en esta santa Sede Petrina.

CUARTA PARTE

24.II-1.III.1980
También durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del sacerdocio de Cristo en la perspectiva de aquel tránsito que para cada uno de nosotros es el momento de la propia muerte. Del adiós a este mundo - para nacer a otro, al mundo futuro, signo elocuente (y añade encima la palabra: decisivo) es para nosotros la Resurrección de Cristo.

He leído por tanto la escritura de mi testamento del último año, efectuada también durante los ejercicios espirituales, la he comparado con el testamento de mi gran predecesor y padre Pablo VI, con ese testimonio sublime sobre la muerte de un cristiano y de un Papa y he renovado en mí la conciencia de las cuestiones a las que se refiere el registro del 6.III.1979 que yo había preparado ( de forma bastante provisional).

Hoy quiero añadirle solamente esto, que cada uno debe tener presente la perspectiva de la propia muerte. Y debe estar preparado para presentarse frente al Señor y al Juez y al mismo tiempo frente al Redentor y al Padre. Así, yo también lo tengo continuamente en consideración, confiando ese momento decisivo a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la Madre de mi esperanza.

Los tiempos que vivimos, son indeciblemente difíciles e inquietos. También el camino de la Iglesia se ha vuelto difícil y tenso, tanto para los fieles como para los pastores, prueba característica de estos tiempos. En algunos países (como por ejemplo en aquel del cual he leído en los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un período de persecución tal que no es inferior al de los primeros siglos, al contrario, incluso los supera por el grado de crueldad y de odio. Sanguis martyrum - semen christianorum. Y además esto: tantas personas inocentes desaparecen también en este país en que vivimos...

Deseo una vez más confiarme totalmente a la gracia del Señor. El mismo decidirá cuando y cómo tengo que terminar mi vida terrenal y mi ministerio pastoral. En la vida y en la muerte Totus Tuus mediante la Inmaculada. Aceptando ya desde ahora esta muerte, espero que Cristo me conceda la gracia para el último pasaje, es decir la Pascua, (mía). También espero que haga que sea útil para esta causa tan importante a la que intento servir: la salvación de la humanidad, la salvaguardia de la familia humana, y con ella de todas las naciones y todos los pueblos (entre ellos también me dirijo de forma particular a mi Patria terrena), útil para las personas que de modo particular me ha confiado, para la cuestión de la Iglesia, para la gloria de Dios.

No quiero añadir nada a lo que escribí hace un año, solamente manifestar esta prontitud y al mismo tiempo esta confianza a las que de nuevo me han dispuesto los ejercicios espirituales.

QUINTA PARTE

Juan Pablo II
Totus Tuus ego sum
5.III.1982

En el curso de los ejercicios espirituales de este año he leído (varias veces) el texto del testamento del 6.III.1979. A pesar de que todavía lo considero provisional (no definitivo) lo dejo en la forma en que existe. No cambio (por ahora) nada, y tampoco lo agrego, por cuanto se refiere a las disposiciones que contiene.

El atentado a mi vida el 13.V.1981 confirmó, de alguna forma la exactitud de las palabras escritas en el período de los ejercicios espirituales de 1980 ( 24.II- 1.III).

Cuanto más profundamente siento que me encuentro totalmente en las Manos de Dios - y permanezco continuamente a disposición de mi Señor, confiándome a El en su Madre Inmaculada (Totus Tuus). Juan Pablo II pp. II

SEXTA PARTE
Por cuanto se refiere a la última frase de mi testamento del 6.III.79 (: "Sobre el lugar/ es decir el lugar del funeral/ decida el colegio cardenalicio y los compatriotas") aclaro que pienso en: el metropolitano de Cracovia o el Consejo General del Episcopado de Polonia. Pido por tanto al Colegio Cardenalicio que satisfaga en la medida de lo posible las eventuales peticiones de los más arriba citados. 


SÉPTIMA PARTE

1.III.1985 (en el curso de los ejercicios espirituales).

De nuevo - por cuanto respecta a la expresión "Colegio Cardenalicio y los Compatriotas"-: el "Colegio Cardenalicio" no tiene ninguna obligación de interpelar sobre este argumento a " los Compatriotas": sin embargo, puede hacerlo, si por alguna razón lo considerase justo.

OCTAVA PARTE

JPII Los ejercicios espirituales del año jubilar del 2000 (12-18.III) (para el testamento)

1. Cuando el día 16 de febrero de 1978 el cónclave de los cardenales eligió a Juan Pablo II el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynsk, me dijo: "La tarea del nuevo Papa será introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio". No sé si repito exactamente la frase, pero al menos éste era el sentido de lo que sentí entonces. Lo dijo el hombre que ha pasado a la historia como primado del Milenio. Un gran primado. He sido testigo de su misión, de su entrega total. De sus luchas: de su victoria. "La victoria, cuando llegue, será una victoria a través de María". Estas palabras de su predecesor, el cardenal August Hlond, las solía repetir el primado del Milenio. De este modo, me he preparado para la tarea que el día 16 de octubre de 1978 se presentó ante mí. En el momento en que escribo estas palabras, el Año Jubilar del 2000 ya es una realidad. La noche del 24 de diciembre de 1999 se abrió la simbólica Puerta del Gran Jubileo en la basílica de San Pedro, después la de San Juan de Letrán, la de Santa María Mayor, el primer día del año y el día 19 de enero la puerta de la basílica de San Pablo Extramuros. Este último acto, dado su carácter ecuménico, se ha quedado grabado en mi memoria de modo particular.

2. A medida que pasa el Año Jubilar del 2000, un día tras otro, se cierra detrás de nosotros el siglo XX y se abre el siglo XXI. Según los designios de la Providencia se me ha concedido vivir en el difícil siglo que se está acabando, que empieza a pertenecer al pasado y ahora, en el año en que la edad de mi vida alcanza los 80 años (´octogesima adveniens´), es necesario preguntarse si no es tiempo de repetir con el bíblico Simeón: ´Nunc dimittis´. El día 13 de mayo de 1981, el día del atentado al Papa durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, la Divina Providencia me saló milagrosamente de la muerte. Aquel que es único Señor de la vida y de la muerte, El mismo me ha prolongado esta vida, en un cierto modo me la ha vuelto a dar. Desde aquel momento pertenece aún más a El. Espero que El me ayudará a reconocer hasta cuando debo continuar este servicio, al que me llamó el día 16 de octubre de 1978. Le pido que me llame cuando quiera. ´Pues si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor´ (cf. Rm 14, 8). Espero que hasta que pueda realizar el servicio petrino en la Iglesia, la Misericordia de Dios me preste las fuerzas necesarias para ello.

3. Como todos los años, durante los ejercicios espirituales he leído mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones contenidas en él. Lo que entonces y durante los sucesivos ejercicios espirituales se ha añadido es un reflejo de la difícil y tensa situación general, que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño del año 1989 esta situación ha cambiado. El último decenio del siglo pasado ha estado libre de las tensiones anteriores ; esto no significa que no hayan surgido nuevos problemas y dificultades. De modo particular, sea alabada la Divina Providencia por ello, el período de la llamada ´guerra fría´ terminó sin el violento conflicto nuclear que pesaba sobre el mundo en el período precedente.

4. Al encontrarme en el umbral del tercer milenio "in medio Ecclesiae", deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, - del que junto a la Iglesia entera y todo el episcopado- me siento deudor. Estoy convencido de que las nuevas generaciones podrán servirse todavía durante mucho tiempo de las riquezas proporcionadas por este Concilio del siglo XX. Como obispo que ha participado en el evento conciliar desde el primer al último día, deseo confiar este gran patrimonio a todos aquellos que son y serán llamados a ponerlo en práctica en el futuro. Por mi parte, doy las gracias al Pastor eterno que me ha permitido servir a esta grandísima causa en el curso de todos los años de mi pontificado. "In medio Ecclesiae"... desde los primeros años de servicio episcopal -precisamente gracias al Concilio -he podido experimentar la comunión fraterna del episcopado. Como sacerdote de la archidiócesis de Cracovia ya sabía que es la comunión fraternal el presbiterio- el Concilio abrió una nueva dimensión de esta experiencia".

5. `Cuántas personas tendría que nombrar aquí! Probablemente el Señor Dios habrá llamado a Su seno a la mayoría de ellos. Por lo que se refiere a los que todavía se encuentran en esta parte, que las palabras de este testamento les recuerden, a todos y en todas partes, allí, donde se encuentren. En el curso de más de veinte años desde cuando presto el servicio Petrino "in medio Ecclesiae" he experimentado la benévola y muy fecunda colaboración de tantos cardenales, arzobispos y obispos, de tantos sacerdotes y personas consagradas -hermanos y hermanas-, en fin, de tantísimas personas laicas, en el ambiente curial, en el Vicariato de la diócesis de Roma, y también fuera de estos ambientes. `Cómo no abrazar con grata memoria a todos los episcopados del mundo, con los cuales me he encontrado a lo largo de las visitas "ad limina Apostolorum"! `Cómo no recordar también a tantos hermanos cristianos no católicos! !Y al rabino de Roma y a tantos numerosos representantes de las religiones no cristianas! !Y cuántos representantes del mundo de la cultura, de la ciencia, de la política, de los medios de comunicación social! 6. A medida que se avecina el límite de mi vida terrenal vuelvo con la memoria al principio, a mis padres, al hermano y la hermana (que no conocí porque murió antes de que yo naciese), a la parroquia de Wadowice donde fui bautizado, a esa ciudad que amo, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela primaria, del bachillerato, de la universidad, hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero y después en la parroquia de Niegowic, en la cracoviana de San Floriano, en la pastoral de los universitarios, en aquel ambiente .... en todos los ambientes ... en Cracovia y en Roma ... en las personas que de forma especial el Señor me ha confiado. Quiero decir a todos sólo una cosa: "Que Dios os recompense". "In manus Tuas, Domine, commendo spiritum meum"

A.D. 17.III.2000.

 

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Última modificación: 15 de Marzo de 2006