Parroquia Basílica San Nicolás de Bari

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Entrar a la Iglesia

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ORACIÓN DE LOS NOVIOS
Señor, nuestro Dios,
te bendecimos
Por tomar en tu mano
Nuestro amor.
Ayúdanos a cumplir
Nuestra misión. Ven a compartir
Nuestra vida.
Ayúdanos
A formar los hijos que nos mandes,
a ser testigos de tu amor,
en la familia que formemos
y en la comunidad.
Danos fuerzas
En los desalientos.
Comparte nuestras alegrías.
Señor,
bendice nuestro amor.
 
Entrar en la Iglesia.

Entrar en la Iglesia no significa entrar en un edificio, sino encontrarse con una persona, la misma persona de Dios. Y se va a este encuentro no para pedirle que nos preste su casa para nuestro matrimonio, para que haga de testigo de nuestros esponsales o para que garantice un buen resultado al futuro de nuestro amor; sino para escuchar de Él qué es el amor y como ha de vivirse con Él, para que se convierta en una experiencia vital.

1. El significado de un gesto aparentemente simple

Ya sabemos lo que quiere decir "entrar en la Iglesia". Es un gesto que hemos realizado muchas veces. Tal vez con más frecuencia cuando éramos niños; más raramente de adultos. Se pasa del ruido de una calle o de una plaza a un ambiente inmerso en la penumbra y en el silencio, donde los ruidos llegan amortiguados. El ambiente es típico. Un espacio amplio, poblado de columnas, cuadros y estatuas, de llamas de vela y haces de luz procedentes de los vitrales, de confesionarios y bancos y, en el puesto central, el altar. El día de su casamiento ustedes entrarán en la Iglesia. Habrá mucha gente con el acostumbrado cuchicheo de la pequeña multitud que se prepara para asistir a un acontecimiento del que ustedes mismos serán los protagonistas. Las luces, el sonido del órgano, las flores, la decoración harán más vivo y acogedor ese arnbiente austero.

Estarán dentro el tiempo necesario para que todo se desarrollo del modo debido. Y después ... ,fuera, para las fotografias, el cortejo de los coches, el banquete, la alegría de los invitados, las bromas y las frases de rigor ... Y, al fin, solos en su casa.

La Iglesia ha sido una de, las muchas etapas de la larga jornada. Un mornento entre los muchos, y tal vez ni siquiera el más importante.

2  La casa como lugar en el que se encuentra a una persona

Entrar en la Iglesia no significa "entrar en un lugar" sino "acudidr a una Persona". La gente dice: "Voy a casa de ... ".·Y con esta frase no quiere decir que entra en una lugar amueblado y hecho de paredes,· pavimento, ventanas y techo; sino que quiere decir que acude adonde una persona, que con su presencia dá vida a ese ambiente. Entrar en casa es el gesto que introduce ante una persona. Se puede ir sólo por cortesía, o se puede entrar con el anhelo y la dicha de quien encuentra a una persona querida ( pensemos en el hijo pródigo cuando divisa en la distancia la casa paterna; o en el emigrante que vuelve a su casa tras años de ausencia). Pero la fascinación de la casa depende de las personas que viven en ella. Por eso podemos decir que la casa es principalmente un espacio habitado por una persona. En efecto, se dice que la casa está vacía si no se cuenta con la presencia de una persona. Lo saben perfectamente los que regresan a casa por la tarde y no encuentran a nadie esperándolos.

3. Las muchas. cosas que se le pueden pedir a Dios al entrar a su casa.

Entrar en la Iglesia significa entrar en un lugar donde habita Dios. Es un edificio hecho de modo particular precisamente por ser el lugar del encuentro de Dios con su pueblo. Por eso la primera idea de quien entra en la Iglesia no debe ser detenerse en el lugar material, sino en la persona de Dios. Se va donde Dios, para tratar con El y escucharlo.

Ese día entrareís en la casa de Dios. Para muchos quizá tiene el sabor de un retorno tras largos años de ausencia: como el regreso del emigrante que vuelve al pueblo abandonado muchos años antes. Tal vez Dios deberia recibimos con un: "Mira a quien se ve después de tantos años. ¿Qué tal estás? ¿Qué deseas? Ah, es que se van a casar ... Bien. Felicidades de corazón. Pero, para qué han venido?" Las respuestas podrían ser muchas. Y todas sacadas de la experiencia. Intentaremos contestarlas.

Algunos "entran...en la Iglesia" con la mentalidad de quien va a alquilar la casa de Dios por una hora, para tener un lugar bello, solemne, pIara casarse.

Es como si le dijera a Dios: "No ha habido nunca demasiado trato entre nosotros. Pero hoy venimos a pedirte un favor: que nos prestes tu casa el tiempo estrictamente necesario para la ceremonia. Tú eres bueno y no puedes negamos este favor."

Otros entran en la Iglesia con la actitud de quien pretende continuar una tradición de familia..

En la familia se ha hecho siempre así y no se quiere cambiar. "Sabes, nuestros padres, parientes y antepasados han venido siempre a tu casa para casarse. Si no te molesta, continuaremos esta bella tradición. Sólo el tiempo necesario para hacer las cosas bien. Tú puedes hacer mientras tanto otras cosas. Nosotros nos arreglaremos. Dejaremos las cosas en orden y quizá pagaremos algo por la molestia. Gracias."

O bien se puede ir con el ánimo de quien va a pedirle a Dios que haga de testigo de los esponsales.

El razonamiento podría ser más o menos el siguiente: "Hace tanto tiempo que no te pedimos nada y en el pasado no te hemos molestado demasiado con nuestros ruegos. Pero est.a vez querríamos tenerte con nosotros en nuestra boda. Si estás tú, todo resulta más serio y solemne. Estarán nuestros padres, muchos parientes y amigos. Estarán también personas que poco o nada tienen que ver con nuestra vida. Las hemos invitado porque no nos quedaba más remedio. tú, en cambio - nos lo han dicho siempre desde niños - te interesas al menos un poco por nosotros. sabemos que existe un precedente ilustre: la invitación de caná, que aceptaste. no pensamos en un milagro.

Pensamos más bien que podrías hacer de testigo. El matrimonio será entonces algo más serio. Podremos recordarnos siempre y mutuamente que nos hemos prometido fidelidad y amor delante de tí.

O bien se puede entrar en la iglesia y tratar a Dios para ganarse sus favores.

Es como si se le hiciera a Dios un razonamiento de este tipo: "sabemos que no es f.ácil quererse bien toda la vida. Todos lo intentan y muchos fracasan. Conocemos a muchos amigos nuestros que empezaron con entusiasmo y se cansaron muy pronto.

También en el amor se nace pirómano y se muere bombero. Tenemos necesidad de alguien que esté a nuestro lado y nos ayude en las dificultades, nos sostenga en la fatiga, nos haga razonar cuando estamos desesperados y quisiéramos tirarlo todo por la borda.

Pues bien, tú puedes hacer la parte del amigo prudente que se mantiene al margen, pero está siempre dispuesto a intervenir en los momentos dificiles con su palabra y su ayuda.

No te vamos a molestar lo rnás mínimo. por otra parte, sabemos arreglárnoslas solos. Pediremos tu ayuda unicamente en caso de emergencia. No pretendemos que estés siempre con nosotros. Entre otras cosas porque no sabríamos que decirte.

Nosotros sabemos lo que queremos: un trabajo estable, una casa cómoda y suficiente, uno o dos hijos; la salud, un poco de serenidad, la armonía con los suegros, el coche, los. electrodomésticos, las vacaciones, los amigos.

Si quieres darnos una mano y garantizarnos el trabajo, la salud, la serenidad, un mínirno de bienestar, la armonía en la familia ... , será tu regalo de bodas. En Caná cambiaste el agua por vino. No te pedimos esto. Ya nos hemos ocupado de ello contratando un buen servicio de confitería. A nosotros ragálanos las cosas que hemos recordado antes." 

Así que se vá a la casa del Señor para saludarlo y pedirle que nos preste su casa, que presencie nuestra boda o que nos garantize su amistad y su ayuda para el futuro.

Y de este modo se yerra todo. Dios no es una agencia inmobiliaria a la que se le pide la casa en alquiler por una hora. Tampoco le gusta que se lo llame para hacer de testigo de bodas ni para ser presentado como el amigo influyente y poderoso que se hace garante del buen resultado del matrimonio

(texto extraído del libro Prometo serte fiel para siempre de Giordano Muraro, padre dominico ordenado·en 1956)

 

 

 

 

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Última modificación: 16 de Mayo de 2009