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I C O N O S
Tesoros
de Divina Belleza
(Colaboración de Verónica
Solon
Colectora de San
Nicolás de Bari)
El Icono
es un sacramental de la Iglesia
, es decir un signo sensible que transmite gracia
porque la Iglesia le confiere esa
eficacia. Surgen en
la Iglesia de Constantinopla en
la antigua Bizancio , como resguardo
de la
divina belleza de
Dios manifestada en el rostro de
Nuestro Señor
Jesucristo. No
es una simple pintura
religiosa , es una
ventana abierta a la trascendencia
, un espacio de encuentro entre Dios y el hombre. Sirven
para elevarnos hacia
el prototipo , a un nivel de conciencia más elevado , al nivel del pensamiento
y del sufrimiento espirituales. Los Iconos intentan
enfocar el
alma dispersa
del hombre
y la conducen a lo Divino en la perfección
espiritual constituyéndose en testimonios
de la
Historicidad de la Encarnación y de la Resurrección .
La historia nos cuenta
que el ícono de la
Ternura de la Madre de Dios llegó
en el siglo
XII de Constantinopla a Vladimir ,ciudad situada al noroeste
de Moscú. Se atribuye a San Lucas
la capa primitiva de la pintura y conservaría los principales rasgos del rostro
de María. Por
otra parte, el Santo Sudario de Turín es identificado cada vez más con aquel del
que hablan los
evangelios de Marcos , de Mateo y de Lucas.
Se pueden descubrir rasgos
de semejanzas entre ambos rostros. Pero la iconografía de la Madre de
Dios adquiere pronto una importancia
especial : María es el testigo histórico por excelencia de la encarnación , siendo
María también la primera
criatura totalmente transfigurada. La tradición
atribuye a Lucas ,evangelista , médico y pintor de cultura
griega , numerosos íconos de María. Son
de tres tipos , constantemente
copia dos hasta nuestros días : la
Odigitria , la que lleva por
el camino. María muestra
a Jesús niño con
toda la autoridad del que ha dicho : Yo soy el camino. El ícono de la Ternura
de la
Madre de Dios
, que manifiesta la realidad de la encarnación y la Virgen de la Intercesión
, sin el niño.
Las tradiciones de las
Iglesias orientales nos dicen que los rasgos del rostro de Jesús
quedaron registrados en
su tiempo con nosotros y tanto
es así que habiendo oído hablar de las curaciones realizadas por
Jesús , un rey de Edesa , en Siria , Abgar V , víctima de la lepra , le en
vió a su ministro Hannan con la misión de convencer a Cristo para que fuera
a sanarlo. Debido a la multitud Hannan no pudo acercarse a Jesús.
Como era pintor intentó hacer su
retrato ; pero la gloria de su rostro se lo impedía. Jesús se dió cuenta, y
le pidió el velo de su cabeza
, su mandylion. Después de lavarse la cara ,Jesús
aplicó a ella el mandylion : sus
rasgos habían quedado impresos en él. Hannan lo llevó a su
señor, el cual quedó curado y creyendo, se convirtió. En
el 201 , la iglesia de Edesa es considerada ya muy antigua . El mandylion
fue colocado en un nicho
encima de una de las puertas de la ciudad : primer
ícono de Jesús.
En San Pedro de Roma se venera un ícono de santa Verónica -Vera Iconica
: imagen verdadera-
presente del jupan de Servia al Papa Celestino III por el año 1180.
A principios del siglo XV ,bajo la influencia de los franciscanos , la
antigua tradición del
mandylion había cedido el lugar a la " Verónica " que habría sido una
piadosa mujer de Jerusalén que enjugó con su velo el rostro cubierto de sangre
y esputos , de Jesús camino del
Calva rio.
El velo habría conservado la marca del rostro sagrado.
Los numerosísimos íconos derivados del
mandylion o del velo de Verónica
son lla mados ajeropoités expresión
griega que significa " no hecho por mano de hombre".
El arte de los íconos reúne en su elaboración
a los tres reinos de la primera creación: el
mineral por sus colores , el vegetal por la madera y el aceite de oliva , el animal
por el empleo de
la clara y yema de huevo y por la cera de abejas. El
uso de la perspectiva inversa indica a las claras
la intención del iconógrafo de no remitir a las realidades visibles de esta creación
, sino in troducirnos en el mundo invisible de los sentidos. Del mismo
modo , la ausencia
de una fuente exterior de
luz indica que ésta emana de la fuente divina en la cual están envueltos los santos.
Los primeros iconógrafos cristianos movidos por la firmeza de su fe sintieron
deseos de
comunicar lo que habían contemplado contemporánemante
del Verbo de Vida y ,
al mismo
tiempo, siguieron la intención
del mismo Cristo pues , nos
regaló su Santa Faz impresa en
un velo y la huella de su cuerpo entero en el ícono por excelencia
que es el Santo Sudario
Buenos Aires , 17 de febrero del 2003
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