HAMBRE EN MOZAMBIQUE
(RESUMEN iNFORMACIÓN)
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Presentación
A causa de la
sequía que está sufriendo el sur de Mozambique, zona donde se encuentra la
misión argentina, hemos decidido conseguir los fondos necesarios para la
compra y envío de “Super Sopa” (se adjunta nota explicativa) que elabora
la Universidad
de Quilmes, para ayudar a sobrellevar esta situación extrema .
El Padre Juan
Ignacio Liébana, integrante del Equipo del Proyecto Sagrada Familia elaboró
un informe sobre el tema. Aquí compartimos con ustedes este resumen. La versión
completa del mismo la enviaremos por correo electrónico y también la
entregaremos en el encuentro de padrinos.
INTRODUCCIÓN
A raíz
de las últimas noticias recibidas de los misioneros argentinos en Mozambique
acerca de la sequía y del hambre que están azotando este país, hemos decidido
realizar una reflexión acerca del hambre. El fin de este pequeño subsidio
consiste en una ayuda para la concientización del problema gravísimo e
inaplazable que están sufriendo nuestros hermanos mozambicanos junto a tantos
otros del mundo. De este modo, buscamos que esto pueda ayudar para la toma de
decisiones en orden a la ayuda concreta.
I.
LA REALIDAD DEL
HAMBRE EN MOZAMBIQUE
1. Realidad social de Mozambique
Mozambique tiene una población total de 17.656.153 habitantes
y una densidad demográfica de 22,08 habitantes por kilómetro cuadrado (2001).
Las tasas de desnutrición de los
niños menores de tres años son las siguientes: 36% de retraso del crecimiento,
8% de enflaquecimiento y 26% de insuficiencia ponderal. La tasa de insuficiencia
ponderal del recién nacido es del 12% (DHS, 1997). La media nacional del índice
de masa corporal (IMC) de las mujeres es de 21,6, lo que refleja una situación
de normalidad.
2.
Grave crisis alimentaria en Mozambique
El
Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha lanzado un llamamiento urgente para
conseguir los necesarios 19 de millones de dólares para ayudar a Mozambique a
combatir una grave crisis alimentaria. La situación alimentaria es muy difícil en Mozambique, especialmente
en las áreas del sur y centro del país,
donde debido a la falta de lluvias, especialmente este año, la producción agrícola
fue insuficiente para suplir las necesidades de la población.
Alrededor de
440.000 personas están amenazadas de hambre en Mozambique a causa de la mala
cosecha de trigo debida a la sequía, según afirmó ante la prensa local el
director del Instituto Nacional para
la Gestión
de Desastres, Silvano Langa, citado por la agencia misionera de noticias MISNA.
En algunas de las regiones más afectadas, según Langa, la sequía ya ha
causado doce muertos por desnutrición, en particular en el distrito de Chibuto,
en la provincia de Gaza (sur).
La Cruz Roja
local ha informado de otros once fallecimientos en el distrito de Chemba, en la
provincia de Sofala (centro).
II. VALORACIÓN ÉTICO-RELIGIOSA DE
LA REALIDAD DEL
HAMBRE
1. El derecho a la
alimentación
Remontándonos a las últimas declaraciones universales de derechos
humanos, encontramos el derecho a la alimentación como uno de los principios
proclamados ya en el año 1948 por
la Declaración Universal
de Derechos Humanos.
La Declaración
sobre el Progreso y el Desarrollo en lo Social precisaba, en 1969, que
es necesaria “la eliminación del hambre y la malnutrición y la garantía
del derecho a una nutrición adecuada” .
Asimismo,
la Declaración
universal para la eliminación definitiva del hambre y de la malnutrición,
aprobada en 1974, dice que toda persona tiene el derecho inalienable de ser
liberada del hambre y de la malnutrición para poder desarrollarse plenamente y
conservar sus facultades físicas y mentales.
En 1992,
la Declaración
mundial sobre la nutrición reconocía también que “el acceso a
una alimentación nutricionalmente adecuada y sana es un derecho universal”
.
La Iglesia
a lo largo de su historia se ha hecho eco de la pregunta
provocante que Dios hace a Caín cuando le pide cuentas de la vida de su hermano
Abel: “¿Dónde está tu hermano?... ¿Qué es lo que has hecho? La sangre
de tu hermano clama a mí desde la tierra.” (Gn 4, 9.10). Aplicar
ese versículo duro, casi insoportable, a la situación de nuestros contemporáneos
que mueren de hambre no es una exageración injusta o agresiva; esas
palabras muestran una prioridad y se proponen conmover nuestras conciencias.
Juan Pablo II exclamaba con profundo dolor: “¿Cómo juzgará
la historia a una generación que cuenta con todos los medios necesarios para
alimentar a la población del planeta y que rechaza el hacerlo por una obcecación
fratricida?... ¡Qué desierto sería un mundo en el que la miseria no
encontrara la respuesta de un amor que da la vida!”.
2.
Hambre y malnutrición
No hay que confundir el hambre con la malnutrición. El hambre es
una amenaza, no sólo para la vida de las personas, sino también para su
dignidad. Una carencia grave y prolongada de alimentos provoca el
deterioro del organismo, apatía, pérdida del sentido social, indiferencia y a
veces incluso crueldad hacia los más débiles, niños y ancianos en
particular.
La malnutrición estimula la difusión y las consecuencias de
algunas enfermedades infecciosas y endémicas y aumenta la tasa de mortalidad,
en especial en los niños de menos de cinco años de edad.
Los pobres son las primeras víctimas de la malnutrición y del
hambre en el mundo. Ser pobre significa, casi siempre, verse más fácilmente
atacado por los numerosos peligros que comprometen la supervivencia y tener una menor
resistencia a las enfermedades físicas.
El punto máximo de escasez alimentaria, hay que buscarlo en los
cuarenta y dos países menos avanzados (PMA), de los cuales veintiocho están en
África.
III. DESAFÍOS DE TIPO ÉTICO QUE NOS IMPONE EL HAMBRE
1.
La ayuda alimentaria de urgencia, una solución temporal
La ayuda alimentaria de urgencia tiene el noble fin de permitir que
una población determinada pueda sobrevivir en una situación de crisis;
tiene un carácter indiscutiblemente humanitario; puede servir también como un
incentivo para el desarrollo y por definición debe ser temporal.
Ante todo, la ayuda de urgencia debe contribuir a liberar a las
poblaciones de la dependencia. Con tal objeto, prescindiendo de si están
dotadas o no de una infraestructura suficiente de capacidades locales de
distribución, las ayudas deben estar acompañadas de proyectos de prevención,
para las poblaciones interesadas, contra futuras carestías alimentarias.
IV.
EL
HAMBRE: UN LLAMADO AL AMOR Y AL COMPROMISO
El amor que se alberga en el corazón del hombre, le ayuda a
superar sus propios límites y a actuar en el mundo, creando las estructuras
del bien común; éstas abren el camino a los que están en marcha con él
hacia la civilización del amor
y arrastran a los demás en esa dirección.
CONCLUSIÓN
El último texto es la intervención de
S.Em. R. Mons. Lucius Iwejuru Ugorji, Obispo de
Umuahia (Nigeria), en el Sínodo de 2005, en donde pone de relieve la estrecha
relación entre
la Eucaristía
y la caridad hacia los más desposeídos:
“Es
muy significativo que Cristo, durante
la Ultima Cena
se haya identificado con el pan partido. Partir el pan debía de ser la acción
por la cual sus discípulos lo reconocerían en Emaús (Lc 24,13-35). En la
celebración de
la Eucaristía
, en tiempos de los apóstoles, partir el pan era tan importante que los
primeros cristianos utilizaron la expresión “fracción del pan” para
referirse a las asambleas eucarísticas (Hch 2,42-44).
Si
la Eucaristía
lleva a la unión fraterna en el Cuerpo de Cristo, entonces la distancia cada
vez mayor entre la sociedad del bienestar y los millones de pobres que
inmerecidamente viven luchando contra el hambre y la miseria es hoy un motivo de
gran escándalo (cfr 1 Cor. 11, 17-22). Si los cristianos comparten el Pan
Partido en el altar del Señor, tienen que estar listos para comprometerse en
conseguir un mundo mejor y más justo para todos. Tienen que estar preparados
para convertirse ellos mismos en pan partido y compartir el pan con la humanidad
partida.
Este
compartir tiene que llevar consigo la ruptura de los modelos políticos y económicos
que aseguran el bienestar de quienes están bien, pero obligan a millones de
personas a vivir en la miseria más extrema y a sufrir sin motivo. Al
realizar los cristianos la fracción del pan, están declarando su
disponibilidad a “partir” su bienestar y seguridad para hacerse promotores
de justicia y solidaridad. Y esto podría tener repercusiones sociales, políticas
y económicas de gran relevancia. Entre otras cosas, esto llevará a vivir
sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir.”
Gobierno
de la provincia de Gaza (Mozambique)
investiga informes de muertes debido al hambre
Radio
Mozambique (www.rm.co.mz) – 9 de Noviembre de 2005
El gobierno
de la provincia de Gaza está investigando informaciones de que cuarenta y tres
personas han muerto por consecuencia del hambre en la región, anunció el
gobernador Djalma Lourenço.
Según este,
las muertes fueron comunicadas durante la visita de trabajo que efectuó a la
provincia a causa de la grave sequía.
De acuerdo
con las mismas informaciones, treinta y cuatro de las muertes se registraron en
Alto Changane y las restantes en las zonas de Malehice y Nalazi.
El gobierno
central de Mozambique toma con prudencia las noticias que dan cuenta de las
muertes por el hambre en varias provincias del país, no teniendo aún
confirmado cualquiera de ellas.
Juan Pablo II, Discurso en el Palacio del Consejo Económico de
Africa Occidental (CEAO), Ouagadougou, 29 de enero, 1990, AAS 82
(1990) 8, 818.
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